2004
Nº 8
OPINIÓN

SERVICIOS DE GRUAS, ¿DESATINO?, ¿PREPOTENCIA?, O ¿PREVARICACION?.


Acabamos de dar carpetazo al mes de Agosto, todavía resuenan en nuestros oídos los múltiples sonidos que durante los días de vacaciones nos han acompañado, ya hayan sido en la playa, ó como en el caso del que suscribe en la montaña, y todavía quedan en nuestra retina las imágenes de los momentos más gloriosos y divertidos que éste paréntesis vacacional nos ha proporcionado, un año más se repite el ritual, y millones de personas y vehículos se desplazan en una y otra dirección, buscando el lugar todavía por descubrir para la mayoría de nosotros, que sea capaz de darnos la paz, tranquilidad y sosiego que unas buenas vacaciones necesitan para serlo, y en ése ir y venir, resulta que media España aparece sembrada de vehículos “tirados” en las cunetas de sus carreteras.

Como quiera que mi vuelta de las vacaciones coincidía con el inicio de las jornadas de huelga de las grúas, llegué a pensar, que de no ser por éste detalle, y algún otro que prefiero no comentar, España parecía otra, varios meses sin soportar los programas de participación de las televisiones, el paro sigue descendiendo, la coyuntura económica se mantiene, vuelve a gobernar el PSOE, y el sector asegurador respira una sospechosa calma. En fin, parecía que volvíamos a la normalidad, pero no, ahí estaban los empresarios de grúas dispuestos a amargar a muchos españoles el periodo de tiempo más deseado a lo largo de todo el año, y dispuestos a recordarnos que seguimos en España. Líbreme Dios de coartar el derecho de cualquiera a reivindicar mejores condiciones laborales, tanto en lo social como en lo económico, pero hombre, tengamos respeto por los demás, que en éste país, cuando no son los pilotos de avión, son los empleados de recogida de basuras, o cualquier otro gremio con capacidad suficiente para sumir en el caos a nuestro país.

Pero entrando directamente en el asunto de las grúas, yo no sé si el resto de españoles se han enterado, pero por mi parte, sólo he sido capaz de escuchar muy tímidamente en alguna entrevista, que el problema es de tarifa hacia las aseguradoras, y finalmente, cuando parece que todo está resuelto, tampoco he sido capaz de enterarme de cuales han sido las mejoras ofrecidas por las aseguradoras y que por fin han puesto fin al conflicto. En principio, no creo que exista ningún tipo de obligación por parte de las grúas a trabajar con ninguna aseguradora, se supone que cuando se firma un contrato de prestación de servicios, se pactan todas y cada una de las reglas que han de regir dicho pacto, y entre ellas, quizá la más importante, las condiciones económicas, por tanto, no alcanzo a comprender la negativa de las grúas a prestar servicio directamente a los usuarios, sin tener que someterse a los precios preestablecidos por las aseguradoras, y por otra parte, si no les interesa trabajar con éstos precios, que no lo hagan, estamos en un mercado libre, y como particular, he tenido que pagar en alguna ocasión una factura de grúa, y doy fe, de que las tarifas que aplican no son nada económicas. Pero dicho esto, está la otra parte, las aseguradoras, que hacen oídos sordos y miran hacia otro lado, como si la cosa no fuese con ellas, y han jurado y perjurado que todo está bien y que no hay ningún motivo para la huelga, y después de todo, ha tenido que ser el incombustible Ministro Sr. Bono, el que con su plan de sacar a las carreteras las grúas militares, y ante la vergüenza que para el sector asegurador hubiese supuesto la medida, el que ha forzado a que se resolviese el conflicto mal que bien.

Por mi parte, una vez hecha la exposición general del conflicto, y por la parte que me toca, sólo cabe que pida perdón a los consumidores por los daños y perjuicios que hayamos podido causarles desde el sector asegurador, ya que al fin y al cabo, son los únicos perjudicados como casi siempre, ya que se han visto privados de un servicio que tienen contratado con su aseguradora, pagado por anticipado, y en el que no pueden decidir las condiciones en las que se les va a prestar dicho servicio, y en todo caso, se han visto obligados en muchas ocasiones a dejar su vehículo recientemente adquirido por valor de varios millones de las antiguas pesetas, en cualquier cuneta durante varios días, sin ningún tipo de vigilancia, y a merced de los ladrones, mientras desde UNESPA, se repetía una y otra vez, que las aseguradoras sólo debían hacerse cargo de la factura de remolcaje del vehículo, y en ningún caso de ninguna otra que correspondiese a gastos complementarios, de custodia del vehículo, etc., etc., incluso de daños ocasionados durante su abandono. Está claro que el mensaje de tranquilidad que se transmitía a los consumidores era irrebatible, como también está claro, que las aseguradoras deben hacerse cargo de todos los gastos, así como los perjuicios ocasionados a sus asegurados por la no prestación del servicio de remolcaje y rescate de sus vehículos, como también está claro, que las tarifas establecidas por las aseguradoras han sido aceptadas por los empresarios con anterioridad, como también está claro que si éstas tarifas no compensan adecuadamente los gastos del empresario, se verá obligado a prestar sus servicios de forma irregular, ya sea tratando de cobrar a los asegurados algún tipo de diferencial, ó facturando a la aseguradora de forma engañosa, y como también está claro, que los empresarios de las grúas han montado el belén para defender sus intereses, que está muy bien, pero también deben acordarse de sus empleados y de las condiciones de trabajo que tienen.

Bochornoso el espectáculo que el sector ha dado ante los consumidores, como corresponde a las fechas en que se ha llevado a cabo, pero hecha ésta reflexión, se me ocurre una maldad, imaginan Vds. una huelga de Mediadores de Seguros en toda España en el mes de Diciembre.

José Ruiz Salinas