| 2003 | Nº 2 |
| OPINIÓN |
"DE VUELTA AL TAJO"
Efectivamente, a poco que reflexionemos sobre nuestros hábitos y costumbres diarias, y en el discurrir de un día de trabajo normal, nos daremos cuenta de que es imposible seguir desarrollando nuestra profesión, con los niveles de crispación y desconfianza que actualmente presiden nuestras relaciones profesionales con la mayoría de las entidades aseguradoras. No es posible, que comencemos nuestra jornada laboral, y pasada una ó dos horas, hayamos recibido la primera "dosis" de "veneno" del día, ya sea en forma de fax, correo electrónico, ó con una simple llamada telefónica. Hace unos pocos días, hablaba con el comercial de una entidad aseguradora con la que recientemente he iniciado relaciones comerciales, le comentaba, que necesitaba tener en mi oficina, solicitudes de seguro de automóviles, ya que nuestros clientes, debían llevar algún tipo de documento que acreditara que habían concertado el seguro de su vehículo, ya sea para retirarlo del concesionario donde lo compraron, ó para poder circular hasta que la entidad aseguradora le facilitara la póliza correspondiente. Fíjense que le estaba pidiendo solicitudes de seguro, y no propuestas de seguro, que como saben todos Vds., las solicitudes actualmente, llevan casi todas la advertencia de que no son válidas para circular, pero a pesar de ello, debemos reconocer, que tanto la Guardia Civil como Policías Locales, están aceptando en la mayoría de casos éste documento como acreditativo de haber contratado el seguro, pero volviendo al comercial de la entidad aseguradora, al solicitarle éste tipo de impresos, me dice sin ningún rubor: "en nuestra compañía no existen solicitudes ni propuestas de autos, las hemos eliminado de nuestra gestión, así que aunque quisiera no podría atender tu petición". Ante ésta respuesta, y después de unos instantes de desconcierto por mi parte, volví a razonar con él; ¿Cómo es posible que hayáis adoptado ésta medida en tu compañía, si conocéis perfectamente el contenido del Reglamento del Seguro Obligatorio, en el que se establece con claridad meridiana, que el asegurador deberá facilitar al Tomador del seguro, un documento de cobertura provisional, una vez aceptado el riesgo propuesto por el mismo? Nuevamente el comercial vuelve a tratar de justificar la política de su compañía afirmando, que en buena medida, se debía a los múltiples siniestros que habían tenido que soportar, en los que se presumía que el Agente ó Corredor/Correduría, habían emitido el documento de cobertura provisional una vez producido el siniestro. Ya estamos en lo de siempre. Este soniquete no es nuevo para los que estamos presentes en la profesión desde hace algún tiempo. No debemos escandalizarnos, ni rasgarnos las vestiduras cuando escuchemos comentarios y afirmaciones similares. No debemos tener ningún reparo en reconocer que dentro de nuestra profesión, han medrado y siguen medrando auténticos mafiosos y estafadores, que con sus actuaciones han perjudicado a las entidades aseguradoras la mayoría de las veces, y en otras a sus propios asegurados, faltando a las más elementales normas éticas y deontológicas. Pero dicho esto, no es menos cierto, que las entidades aseguradoras, no se han distinguido precisamente por su espíritu humanitario ni por tener vocación alguna de ONG. Acaso no conocemos todos algún caso en el que la entidad aseguradora se va de "rositas" en un siniestro, por que el perjudicado ha dejado de ejercer una acción determinada, ó porque no ha podido acreditar documentalmente ésta ó aquella cuestión, ó simplemente, cuando una aseguradora liquida un siniestro por un importe que a todas luces es inferior al que debiera corresponder al perjudicado, y que ante las condiciones y necesidades económicas perentorias, no tiene más remedio que aceptar. También éstas son formas de estafa, y son prácticas habituales de las entidades aseguradoras, por tanto, asumamos cada parte la culpa que nos corresponda en ésta desagradable y estúpida historia, pero por favor, que alguien haga algo, no podemos seguir en ésta línea, ni las entidades y mediadores nos lo podemos permitir, ni los asegurados merecen sufrir las consecuencias. Sería un buen momento por tanto, aprovechando la "vuelta al tajo" después de las vacaciones, de que con los ánimos renovados reflexionemos y nos pongamos manos a la obra, el fin justifica todos los esfuerzos que desde una y otra parte hagamos, y los primeros beneficiados seríamos las partes implicadas.
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