2005
Nº 15
EDITORIAL

FORMACION: LA MEJOR GARANTÍA

Desde hace algún tiempo estoy asistiendo con cautela a un debate que recorre y afecta a todas y cada una de las partes interesadas en este sector en el que todos nosotros desarrollamos nuestra profesión. Efectivamente, la mediación de seguros se ha convertido en una actividad más que apetecible para ciertos grupos preponderantes en el funcionamiento de la economía de este país.
Sin lugar a dudas me estoy refiriendo al texto del Anteproyecto de la Ley de Mediación, en especial a una lectura entre líneas de lo que verdaderamente en ella se viene a decir.
Aunque tampoco hace falta ser tan explícitos porque a nosotros los mediadores no es eso lo que más nos debe preocupar. Muy al contrario, en los treinta y dos años que llevo ejerciendo esta actividad en el sector asegurador he podido contemplar todo tipo de polémicas que, teóricamente, deberían haber acabado con nuestra profesión de un modo u otro.
Pero afortunadamente a nosotros los mediadores siempre nos ha salvado la misma cualidad: una buena formación. Y es precisamente ahora, cuando se avecinan vientos de cambio que nos podrían llevar a pensar que nuevamente corremos el peligro de vernos desplazados por otras figuras más o menos deseables, cuando debemos apostar por esa característica que nos diferencia y nos hace útil ante los ojos del destinatario de nuestra labor diaria: nuestro cliente.
Porque no debemos olvidar que vender seguros es una cosa, pero asesorar sobre seguros es otra bien distinta. Y si, como creo, la mayoría de nosotros hemos apostado desde el primer momento por el buen funcionamiento y la profesionalidad en esta actividad mediadora, no es menos cierto que en la actualidad nuestra apuesta más firme debe seguir siendo la preparación de los futuros profesionales del sector.
Dentro de algún tiempo nuestra competencia será mayor y vendrá de más lejos. Aunque eso sólo debería preocupar a aquellos que no confían en su buen hacer a la hora de proteger los intereses de nuestros clientes. Pero el resto deberíamos seguir confiando en la preparación como elemento diferenciador que posiciona al consumidor de seguros a la hora de decidirse por este u otro prestador de servicios.
Nosotros no somos diferentes al resto de colectivos profesionales, porque siempre habrá relojes más económicos que los suizos, pero yo no cambiaré el que tengo desde hace casi tres décadas. El secreto: nunca me ha dado problemas y funciona con la precisión que caracteriza esas máquinas de pulsera. Por ello, nosotros los mediadores, al igual que los relojeros suizos, debemos de garantizar el buen hacer de los productos que vendemos y la satisfacción de quiénes los adquieren.


ANTONIO FABREGAT FABREGAT

VICEPRESIDENTE DEL COLEGIO DE MEDIADORES TITULADOS DE CASTELLÓN
VOCAL DEL CONSEJO VALENCIANO
MIEMBRO DEL TRIBUNAL DEL CURSO SUPERIOR