2005
Nº 12
OPINIÓN

MALA SUERTE

Nuestro Diccionario Espasa, define la suerte como “encadenamiento de sucesos considerado como fortuito o casual”, pudiendo a su vez ser favorable o adverso y en estos últimos tiempos, desde nuestra pequeñez, nos hemos visto obligados a contemplar grandes desgracias y calamidades que han perturbado la paz y el orden mundial, bien producidos por la ruin acción del hombre, fuerzas desatadas de la naturaleza, cambio climático-Kioto o por simple azar o desgracia, pero siempre comprobando la mala suerte de la mayoría que allí estaba y la buena suerte de los que por distintas circunstancias no estaban.

En tiempos pasados se vivía bajo la amenaza del medio natural y del poder devastador del hombre, pero en el transcurso del tiempo hemos cedido parte de nuestra seguridad al azar, cuando más se reclama un equilibrio entre la seguridad y la incertidumbre por los acontecimientos que se van sucediendo.

Hoy vivimos el riesgo del progreso, a veces incontrolado y cada día amanecemos a merced de nuevos peligros que tenemos asumidos por ser parte de nuestra existencia, encomendándonos mas a la suerte, que es una compañera inseparable que para bien o para mal nos acompañará toda nuestra vida hasta la tumba. La suerte es subjetiva, sirviéndonos entre otras cosas de instrumento importante de justificación, atribuyéndonos éxitos a nuestra competencia y fracaso a la desgracia, pensando que nuestros competidores triunfan por fortuna y siempre pierden por inaptitud.

La suerte es una fuerza que nos impide domar nuestra personalidad y existencia; en cualquier momento las cosas pueden dar un inesperado vuelco y drásticamente alterar nuestro programa vital, siendo esta la razón que en muchas culturas nadie puede ser juzgado, como afortunado, antes de su muerte.

Nos pasamos la mayor parte de nuestra vida tratando de adivinar lo que va a suceder, ignorando el conocido refrán “que tengas suerte en la vida que el saber de poco te vale”, calculando la verosimilitud de nuestras expectativas y aspiraciones, en términos de calculo de probabilidades, tablas de mortalidad, estadísticas, contingencias, pero al final tenemos que aceptar que la ventura es ley de vida. Nuestra impotencia ante el futuro es una medicina amarga que tenemos que probar y tragar, es un aspecto de nuestra finitud, de nuestra vulnerabilidad e ingrediente esencial de la “salsa de la vida”.

Recuerdo hace mucho tiempo haber leído con sumo interés un artículo de la revista, creo “Selecciones de Reader´ s Digest”comentando que al amanecer de un día de Agosto de 1945, despegó de una base americana del Pacifico, un bombardero con la bomba atómica con destino a la ciudad japonesa de Kokura. La espesa niebla impidió a los pilotos localizarla y el comandante dirigió la aeronave hacia otro blanco: la ciudad de Nagasaki. La buena suerte, gracias a la niebla, de los habitantes de Kokura, se tornó en mala suerte para los de Nagasaki.

La moneda de la fortuna tiene dos caras distintas, pero según se demuestra por la evolución de la especie humana, es moneda desequilibrada, la cara buena supera a la mala. Las buenas noticias y sorpresas por lo general son mas frecuentes e impactantes que las desilusiones. No hace falta acudir a la Santa Biblia y leer en el libro de Job que una racha de mala suerte pueda amargar el animo mas optimista. Los seres humanos por nuestra inteligencia en proceso continuo, sabemos estamos inmersos en un proceso imparable de desarrollo y, a pesar de las amenazas continuas de guerras, masacres del terrorismo internacional “Torres Gemelas”, “Atocha”, fuerzas de la naturaleza, terremotos “Tsumani”, simple azar o desgracia “torres Windsor”, etc., por citar las más importantes desgracias de los últimos tiempos, como ocurrió en Nagasaki y no en Kokura, parece que las Leyes del Universo, hasta ahora han apostado a nuestro favor, algo que debe mirarse como una enorme dosis de buena suerte, pretendiendo en este corto y sentido mensaje rememorar a través de nuestra Revista “MEDIADORES” del Consejo de Colegios de Mediadores Titulados de la Comunidad Valenciana y sus casi 2000 colegiados, en un excelso homenaje, el estéril sufrimiento de las victimas y sus deudos, como así felicitarnos los que amparados por la buena suerte tenemos opción de poder leer este corto escrito.

“TODO LO QUE NO ME HACE MORIR
ME HACE MAS FUERTE” Nietzsche

ANTONIO FCO. VALLS LLORENS
Corredor de Seguros.