2005
Nº 11
OPINIÓN

ES EL MOMENTO DE CAMBIAR DE BALÓN

El idioma castellano es uno de los más ricos en matices, todos conocemos multitud de maneras para denominar una misma cosa sin que parezca que decimos lo mismo, es lo que normalmente se conoce como hablar de forma irónica o con ironía.

La que promete ser la nueva Ley de Mediación, y ya empiezo a utilizar la ironía, me temo que no lo es tanto. No entiendo ese afán de cambiar las leyes para que sigan igual, ni que se pretenda regular a nuevos canales, que son tan antiguos como la propia mediación. Tampoco me cuadra que hay que adaptarse a las Directivas Comunitarias, si finalmente lo único que se está haciendo es buscar la forma de que las entidades de crédito hagan lo que quieran."¡Señores, que estas entidades ya hacen lo que quieren, que les da lo mismo que la ley prohíba el ejercicio a quienes por razón de su cargo, etc. puedan coaccionar en la libre elección de aseguradora y mediador para la contratación de un seguro. Ellos harán lo de siempre y el que sea valiente, que le ponga el cascabel al gato!"

Me parece de risa, si no fuera por la trascendencia que tiene para la libertad de los ciudadanos, que a estas alturas de la contienda estemos discutiendo si Operadores de Bancaseguros o Agentes Vinculados. Díganlo a voz en grito, Uds. sólo quieren que la Banca haga seguros.

Que todos debemos tener los mismos derechos es algo básico, pese a la diferencia de la que partimos los Agentes y Corredores frente a las Cajas y Bancos, pero vamos a decir que la gente es tan inteligente, que esa pequeña diferencia (véase nuevamente la ironía) queda compensada con el hecho de que yo en uso de mis derechos, voy donde quiero y me marcho de donde me da la gana. Pues bien, esos son los derechos que hay que defender y aquí es donde hay que modificar la Ley, para que no nos encontremos con una exposición de motivos que dice defender al usuario y finalmente, como ocurre siempre, se olvida de él. Esto ya es muy viejo, por lo menos de la época del Luís XIV el rey Sol, que tenía como premisa de su gobierno el "todo para el pueblo pero sin el pueblo".

Vamos a legislar sensatamente y obligar a una formación, que debería ser universitaria de grado medio. Hay grandes patrimonios mal asegurados, ahorros mal orientados y una infinidad de pólizas de ir por casa que dejan a los clientes con una mano delante y otra detrás, puesto que se concertaron mirando el interés de quien las ofertaba y no del cliente, sirvan como ejemplo las pólizas de amortización de créditos, los seguros concertados para la cobertura de las hipotecas en viviendas y negocios, etc. El responsable debe ser el mediador en cualquiera de sus variantes y para poder pedir responsabilidades, hay que exigir primero formación reglada y acreditada. A nadie se le ocurre que un letrado, con su título pueda dar cobijo a las actividades de 10 personas que actúen bajo su nombre y sin formación acreditada. En los negocios de correduría de Bancos y Cajas, un solo título sirve para que los cientos o miles de oficinas de la entidad queden amparadas bajo el paraguas protector del mismo, en el desarrollo de sus actividades y si hablamos de agencias, no precisan ni ése mínimo.

No podemos seguir con el engaño de que gracias a Bancos y Cajas el seguro ha crecido, porque lo importante no es lo que se crece, si no la calidad de dicho crecimiento, pues al final estamos pagando por una protección que no tenemos y por tanto el que todo vale con tal de acercar el seguro a todos los ciudadanos se vuelve perverso, pues lo único que se acerca es la mano que le meten en el bolsillo para sacarle sus ahorros.

Reitero una vez más que el único cambio que precisa la Ley es el establecer de forma obligatoria la formación universitaria, con un periodo previo de adaptación y convalidación de los títulos existentes a fecha de hoy. Los no titulados actuales, se formarán o se extinguirán y de este modo cualquiera podrá ejercer en libertad y con garantía para los clientes, tanto a nivel individual, como dentro de las entidades de crédito, pues a nadie se le ocurre que un solo letrado, e insisto en el ejemplo, pueda llevar desde su despacho, aunque sea en un Banco, todos los asuntos del mismo.

Todo lo expuesto no pasa de ser una modesta opinión, aunque eso sí, muy meditada y basada en la experiencia de que los parches sólo sirven para que el balón reviente unos centímetros más allá de donde lo pusimos. Es el momento de cambiar el balón e incluso modificar alguna de las reglas del juego, no es posible que a fecha de hoy unos tengan que defender una portería de jockey y otros una de fútbol.

JAIME CANTO MARTINEZ