| 2005 | Nº 11 |
| EDITORIAL |
A DIOS ROGANDO..............
En fechas recientes, y con motivo de la inminente publicación de la nueva Ley de Mediación, he realizado distintas gestiones ante varias empresas propietarias de las plataformas que existen en el mercado, y que en teoría, permiten tarificar un riesgo en varias entidades aseguradoras simultáneamente. Como quiera que a la entrada en vigor de dicha Ley, los Corredores/Corredurías debemos facilitar la tan traída información al Tomador, en la que figuren los precios de varias aseguradoras, debemos trabajar desde la instancia colegial, en conseguir para nuestros colegiados, el producto que les permita realizar ésta tarea de la forma más rápida y económica posible. Parece fácil, se crea un programa informático capaz de conectar con las distintas webs de las aseguradoras con que trabaja el Mediador, introduciendo los datos del posible tomador y consiguiendo extraer el precio del seguro de cada una de ellas, que serán reflejados en una plantilla a presentar al Tomador. Técnicamente no ofrece problema alguno, pero al recabar información de los productos similares existentes en el mercado, resulta que los precios de las instalaciones informáticas, así como el mantenimiento mensual a pagar a la empresa suministradora, son de auténtico escándalo, hablamos de 6.000 ó 12.000 €. de la plataforma informática para cada despacho, y cuotas mensuales de mantenimiento de entre 100 y 200 €., costes que difícilmente podremos asumir los corredores/corredurías modestos ó de carteras medianas ó pequeñas, pero todavía fue mayor mi sorpresa, cuando desde éstas empresas me confirmaban, que para que éstos programas funcionen correctamente, las aseguradoras deben permitir el acceso a sus programas de tarificación, y ahí viene el gran problema, ya que, si bien es cierto, que la mayoría de las aseguradoras no tienen problema alguno en permitir el acceso, no es menos cierto, que algunas entidades muy importantes y con mucha facturación dependiente del canal de Mediadores, no quieren ni oír hablar de éstos programas, y por tanto no permiten bajo ningún concepto que se acceda a sus aplicaciones informáticas. Por el momento, callaré los nombres de éstas entidades hasta que en las próximas semanas vayamos contactando con ellas desde la institución colegial y podamos certificar su actuación, pero una vez realizadas éstas gestiones, no tendré ningún problema en señalar una a una a cada aseguradora que no consienta en facilitarnos nuestro trabajo, trabajo que al fin y a la postre, redunda en su propio beneficio. Va siendo hora de que vayamos despojando de las máscaras carnavalescas con que algunas entidades pregonan un discurso en según que foro, y después hacen todo lo contrario, y también va siendo hora de que con el informe de costes facilitado por el Consejo General en la mano, vayamos haciéndolas saber que ya estamos cansados de que decidan por nosotros cuáles van a ser nuestros ingresos y la remuneración que debemos percibir por nuestro trabajo, así como las condiciones de contratación especiales que las aseguradoras pactan con corredores/corredurías de gran tamaño, quizá debamos recordarles, que si piensan que pueden sobrevivir con el negocio que les aportan las grandes corredurías, tendremos que plantearnos el resto, si debemos colaborar con éstas mismas aseguradoras, ó quizá sería conveniente llevar nuestro negocio a tras entidades que mantengan una actitud más respetuosa hacia el profesional, independientemente del tamaño del mismo. Creo que el 2005 será un año muy duro de cambios y reivindicaciones, si somos capaces de mantener nuestra unidad estoy convencido de que saldremos airosos de éste lance. José Ruiz Salinas |