2003
Nº 1
FORMACIÓN

LA NECESIDAD DE LA FORMACIÓN UN APRENDIZAJE CONTINUO


Introducción

Repetir cuanto ya tantas veces se ha descrito sobre la función de la formación y los aspectos positivos de la misma, sería una pretensión excesiva por mi parte.

Por tanto con este pequeño texto he intentado dar a conocer una práctica que esta Entidad (CECAS inmersa de lleno en el mundo del seguro) desde el aspecto científico de la formación, ha realizado, realiza y realizará con la idea de la profesionalización de todos y en especial de sus alumnos nuevos y antiguos, que unido a la titulación consiguiente nos ofrece un resultado completo.

La formación ya en la edad temprana empieza a tener una parte muy relevante en el desarrollo del niño y así paulatinamente llegamos a la formación en adultos (que es el caso de nuestros cursos) lo que requiere unos aspectos y variantes muy importantes a tener en cuenta y base de estas notas.

Como es evidente, para que el adulto se interese por un aprendizaje de conceptos e ideas que si bien muchas veces pueden ser “familiares” otras son enfocados bajo aspectos nuevos, existiendo una dificultad añadida que es el “paréntesis” desde la finalización de la enseñanza reglada u “ oficial”.

La reanudación de un proceso de aprendizaje, nos sitúa ante una sistemática que se nos introduce nuevamente en la siempre complicada dinámica del mundo de los conocimientos, mezcla de conceptos e ideas nuevas o ya aprendidas.

En este sentido se crea un proceso de:

Recepción de conocimientos – Estudio, asimilación -Exposición de los mismos (examen)

En muchas ocasiones conllevan ciertas dificultades de adaptación, resueltas en la medida de lo posible con las técnicas de estudio y lo que es más importante con la mejor actitud frente al nuevo reto.


Proceso básico


Ante lo comentado situados en esa etapa se requiere el desarrollo y tratamiento especial de los aspectos y técnicas formativas, puesto que:

1.- Se transmiten unos importantes y necesarios conceptos concretos que si bien están intrínsecamente relacionados con la actividad profesional, han de ser adquiridos y memorizados.

2.- Se sigue una escala de la abstracción: En la que partiendo de conocimientos concretos y conocidos, se irá paulatinamente pasando hasta llegar a conocimientos abstractos, que una vez “procesados” nos darán una visión espacial y general muy necesaria en nuestra profesión.

3.- La enseñanza, como tal aprendizaje es o debería ser (de ahí lo importante en asistir a cursos monográficos, charlas específicas etc.) una práctica progresiva en la que de una forma habitual se vaya entrando en los nuevos conceptos y técnicas (cuya evolución es constante) que nuestra profesión (de mediación) requiere, pues estamos constantemente tratando con las “personas” , sus problemáticas y necesidades, las cuales el psicólogo Abraham H. Maslow nos las describe magistralmente en su ya famosa Pirámide de las necesidades humanas, y que a modo de resumen nos viene a señalar que:

- La persona desarrolla sus necesidades de una forma paralela entre su propia evolución y la influencia del medio social.

- La estructura la subdivide en cinco niveles, los dos primeros conforman las necesidades del Querer Tener ( trabajo, dinero, seguridad etc) y los tres restantes las del Querer Ser ( autoestima, reconocimiento etc.)


El paso de un estadio a otro viene dado por la “superación” del anterior, no sin las dificultades pertinentes que ello conlleva.

Que duda cabe que estos conceptos o estadios tienen estrecha relación con nuestra actividad aseguradora, de protección de dichas necesidades “transformadas” en bienes materiales (seguros de daños) o sobre lo personal (seguros personales)......... pero esto sería tema de otro artículo.


4.- La formación y en ella el proceso de aprendizaje, podemos afirmar que se encuentra compartido al 50% entre los conocimientos y experiencia del alumno y del educador. Este intentará que los conocimientos transmitidos sean comprendidos (Retroalimentación) teniendo a su vez presente cuanto “se dice” y “porque se dice”, poniéndose en el lugar del “oyente” (Empatía) todo ello, mediante trabajos individuales o en grupo, con la idea de conseguir:

- Favorecer la participación

- Hacer reflexionar y que sean “asimilados” los conceptos

- Fomentar el sentido lúdico

- Motivar y de esta forma intentar que se realicen preguntas y el alumno se
exprese libremente, dando argumentos que enriquezcan a todos.


Conclusión y método


Si el proceso de aprendizaje es dirigido hacia estos conceptos, podemos señalar que la formación como tal nos ofrecerá como resultado, tanto en el propio alumno como en el profesor, una función “pulidora”; mejorando y ampliando los conocimientos, actitudes y destrezas, que nos ayudarán a mejorar y profesionalizar nuestra labor de mediación.

Sería tema de otro articulo los variados métodos y técnicas que podemos aplicar en un proceso de aprendizaje, desde una práctica del profesor (aplicando una metodología magistral, activa , etc) hasta la propia del alumno ( de forma activa, pasiva etc) lo que hará que la sesión tenga un desarrollo diferenciado. Si bien destacar que una u otra forma irá y deberá estar intrínsecamente coordinada con la materia que se imparta.

No obstante, por importante e enriquecedora que sea esta manera de entender la formación ante un proceso de aprendizaje (como pueden ser nuestros cursos) no hemos de caer en el error de pensar que toda esta dinámica va a cambiar la “personalidad del individuo”, cuestión que tampoco es ni debe ser pretendida por la propia formación.


Pascual Conejos
Diplomado en EGB por la UC