OPINIÓN

ATENCIÓN

En los 47 años que laboré en el mundo del seguro como Agente Afecto Representante, Director de Entidad y en los últimos años como Corredor de Seguros, como decía D. Félix Mansilla, “ayudando a la felicidad y dignidad de algunos españoles”, jamás tuve la oportunidad de leer un “toque de atención”, que en tan breve espacio como si de un profeta bíblico se tratara, Miguel Benito al que respeto y admiro muchos años, da cornetín en mano, estilo Legión, en su artículo “MAREJADA EN LA MEDIACION ASEGURADORA”; en la Revista “Actualidad Aseguradora” del 13 de Junio, obligándome a adherirme a sus argumentos y preocupantes comentarios para el futuro de nuestra antigua y reconocida profesión, especialmente para los Corredores y, ....... recordar el contenido de un programa radiofónico que no hace mucho tiempo tuve la oportunidad de sintonizar, donde las personalidades entrevistadas coincidían plenamente en que debería excluirse de nuestro Diccionario conceptos en desuso entre otros por ejemplo, “irreprochable”

Hubo un tiempo donde se pretendía conseguir lo irreprochable, lo correcto, honorable, impecable, intachable, limpio, integro, etc., lo que se puede aceptar sin reservas y total adhesión y satisfacción, en todos nuestros actos y temas profesionales desde su Majestad El Rey, al último y mas modesto ciudadano, pasando por todas las clases sociales y profesionales, instituciones como Ministerios, Ayuntamientos, Diputaciones, Hospitales, Colegios Profesionales etc.,, pero evidentemente a la vista de los acontecimientos en los últimos años, en España se ha producido una alteración muy difundida, que consiste en la renuncia a esa exigencia de pulcritud por la ciudadanía e instituciones repercutiendo muy negativamente a nuestra calidad de vida.

Gracias a que todavía existe una cierta actitud que podemos llamar tolerancia, que consiste en la aceptación que las cosas y los pactos hayan sido imperfectos, no deseable, afectados por ciertos errores y limitaciones, lo que no los invalida totalmente. En otras épocas se ha dado esta actitud comprensiva pero con un inequívoco matiz de rectificación. Se aceptaba algo que no estaba totalmente bien, pero se confiaba en el futuro con plena corrección. Esta actitud a la vista de los acontecimientos y noticias diarias en los medios de comunicación, apenas existe en la actualidad, cuando observamos que personas que por sus cargos y representatividad deben dar ejemplo, en numero importante, no rectifican sus errores, erre con erre, se enfrascan en insultos embarullados, mienten, prometen, etc., justifican lo injustificable, otros practican distintas corruptelas para enriquecerse etc., desviando hacia la ciudadanía los resultados de su comportamiento con menos seguridad en todos los ordenes, mas violencia, incluso en Colegios que ha provocado la edición de la Guía contra el acoso escolar, aumento de incertidumbres e incluso propiciando la creación de nuevos impuestos.

Es evidente que se ha producido una renuncia total a lo irreprochable, aquello que suscita estimación, adhesión sin reservas, que permite hacer pie en ello y seguir adelante sin vacilación, con la seguridad de que el punto de partida ¿después de .... ¿ ¡ es justo y sólido! Desde ahí se puede enfrentar uno con el porvenir, problemático y dudoso, con diferentes sendas y caminos ante nosotros y la amenaza del posible error. No existe seguridad ante el futuro, pero puede haberse respecto al punto de partida por tener los pies sobre el suelo en que se puede confiar, si nuestras actuaciones están presididas por la más exquisita honorabilidad.

Se reclama equilibrio entre la certidumbre y la inseguridad, pero la certidumbre nunca es absoluta, está sujeta a revisión, confirmación o rectificación con lo incierto, condición inexorable del futuro; nos enfrentamos cada momento con un repertorio de certezas que tienen que ser revalidadas. No se puede decir esto es seguro porque lo vi una vez con toda claridad; esa claridad tiene que ser renovada en cada instante. No se puede vivir del crédito de lo que una vez vimos con claridad; hay que renovarla si se quiere vivir con lucidez, con la certeza que proporcionan las convicciones puestas a prueba en cada momento y que resisten a todo intento demoledor.

Lamento por mis hijos y los hijos de mis amigos y compañeros que en su día eligieron con gran ilusión esta bonita profesión por su gran contenido humano, que haya desaparecido totalmente el concepto de irreprochable actividad y por ello estudiado y releído el Anteproyecto de Ley de Mediación, con la supresión del Título para los Corredores, la aparición de tantas innecesarias figuras, etc., va a perjudicar como dice Benito “la transparencia y regulación del mercado” para que campen mas a su gusto “el puñado de sinvergüenzas “ compitiendo con Agentes y Corredores de “probada rectitud ética”. Al final en dicho artículo se dice: “ TODO ES CUESTION DE DINERO, ES PARA ALUCINAR”. Que pena, ¿donde están nuestros máximos directivos?, ¿quien respeta nuestros derechos, nuestros valores, nuestra honestidad?

“QUIEN PIERDE LA HONESTIDAD NO TIENE YA MAS QUE PERDER”
JOHN LILY

Antonio F. Valls Llorens- Corredor de Seguros.