OPINIÓN

LINEAS DIRECTAS = PROGRESO

Esta moto que nos venden a diario me plantea serias dudas desde mi posición de Mediador, posiblemente porque subjetivo todos los datos que recibo. A los lectores corresponde opinar si realmente es así o en parte piensan como yo.

Es incontestable que las nuevas técnicas de venta están arrollándonos día a día, lo que no tengo tan claro es si realmente aquello que nos ofrecen cumple nuestras expectativas y si no estará vigente aquel viejo refrán de "más vale malo conocido, que bueno por conocer". Reconozco que personalmente he caído en la trampa y en alguna ocasión, he adquirido productos, de poca entidad, pero que se me ofrecían por medio del teléfono o por catálogo, e igualmente reconozco que la capacidad para hacer parecer que lo que uno adquiere es un chollo, es ilimitada, al igual que mi sorpresa al recibir el artículo, que se parecía a lo ofertado, como un huevo a una castaña.

La realidad se impone y aunque los tiempos nos lleven a que todo tiene que hacerse con prontitud, que hay que ganar tiempo al tiempo y que quien no se renueve está condenado al fracaso, la verdad es que ello no es más que propaganda. ¿Tenemos nosotros más tiempo que nuestros antepasados más cercanos?, ¿Se gana en calidad de vida comiendo fuera de casa, mal y a deshoras?, el automóvil que a diario usamos, que no logramos aparcar o nos retiene en enormes atascos, ¿nos da más satisfacción que acudir al trabajo dando un pequeño y agradable paseo matutino, que a la vez nos sirve de sano ejercicio? , ¿El ordenador nos deja tiempo libre o más tiempo para trabajar en detrimento de nuestra salud mental y física que es por lo que todos deberíamos luchar?, ¿El móvil nos da posibilidad de contacto desde cualquier lugar o nos tiene localizados en cualquier momento y por tanto atados las 24 horas al trabajo?, ¿Es mejor comprar por teléfono y catálogo, o tratar directa y abiertamente con las personas, ver y tocar el producto y establecer un clima de confianza y amistad, que mañana se traslade a la atención ante el problema?.

No todo es blanco ni negro, hay multitud de colores y matices, el progreso es bueno, pero la "moto" de que hemos ganado en calidad de vida con todas las preguntas que anteriormente me he planteado, a mí no me la venden. El ordenador sí, con orden; el móvil sí, usando sus ventajas y huyendo de sus perversiones; el comer fuera de casa sí, con los amigos, la familia, disfrutando y dialogando; el automóvil sí, para desplazamientos largos, para aquellos trabajos que no se pueden realizar sin él, pero no para desplazarse a lugares donde no hay distancias apreciables, se gana en salud, tiempo, dinero y se evita el estrés; a las ventas por teléfono y catálogo, no digo ni sí ni no, sólo que raras veces cumplieron mis expectativas.

Después de esta reflexión en voz alta para centrar mi posición, me encamino a lo que aquí me trae, Líneas Directas y Venta Telefónica.

Plagadas tengo las camisas de medallas obtenidas a base de salpicaduras, que a todas horas me impone el teléfono, que sin medida ni consideración, cae sistemáticamente en mi sopa cuando conecto la TV. Lo triste no son mis camisas, sino las camisas de los demás, que creen a ciegas en la prenda a medida que les ofrecen vía teléfono, sin ver a su interlocutor y por tanto sin poder apreciar si es ducho con el metro a la hora de tomar las medidas de su traje. Finalmente llega la prenda solicitada y el día del estreno, pero la chaqueta no me entra, el pantalón se me cae o simplemente no hay ojales donde abrochar los botones.

Las líneas directas no son ninguna ventaja, excepto en el precio, no ofrecen nada que no ofrezcan el resto de aseguradoras. La elección de taller es libre en todas las Cías. , lo digo después de 26 años de profesión; la peritación inmediata también, aunque peritar no equivale a pagar; la asistencia en viaje desde el Km 0, algo que se garantiza en todas las aseguradoras, desde antes de aparecer las líneas directas; la asistencia sanitaria urgente es un derecho que no se niega ni a los perros en éste país y menos en casos de accidente; la gestión de multas se realiza ya por todo el mundo, hasta en los coches nos dejan propaganda por gestores que ni de lejos se relacionan con el seguro; el mantenimiento de coberturas en el extranjero, es algo superado hace muchos años, incluso antes de nuestra entrada en la CEE; la tasación del vehículo más favorable para el asegurado en caso de siniestro total, no se la creen ni ellos, los peritos utilizan las guías al uso que hay en el mercado, Ganvam, Faconauto, Eurotax; las bonificaciones son las mismas que en la mayoría de las aseguradoras; la comodidad en el pago me da risa, porque para comodidad la que dan los Mediadores, que cobran casi por entregas, viéndose obligados en ocasiones a adelantar el dinero del cliente.

Por el contrario no veo la ventaja de no ver al interlocutor, no poder apreciar por su expresión al responder a mis preguntas si sabe de que hablo o simplemente es un autómata que se limita a contestar las preguntas que le indican en un guión. No dicen nada de su selección que discrimina no a distintos clientes, sino al mismo, a quien le aceptan un turismo pero le niegan una furgoneta, una moto o el seguro de su hijo menor, algo que yo desde luego no acepto, si soy cliente lo soy para lo bueno y para lo malo. No hablan tampoco de las barreras de edad, tanto por debajo, como por arriba, es decir, no aceptan a menores, pero tampoco a mayores de cierta edad. Las exigencias en cuanto a años de carnet, no se limitan en la mayoría de los casos a dos años como en el resto de aseguradoras. De la posibilidad de seguir asegurado tras una mala racha de siniestros en un año ni hablan, simplemente porque te echan y no hay ningún Mediador que defienda tu póliza ni explique que ha ocurrido, obteniendo así la continuidad de tu seguro. No dicen que las pólizas hechas a la medida, son tan a la medida que en muchos casos, si el conductor no es la persona señalada en el contrato, las franquicias se elevan sobre las convenidas, algo de lo que el asegurado se entera después del siniestro.

No dicen tantas cosas, que se podría escribir un libro con ellas, pero no toda la culpa es suya, ellos han encontrado un canal fácil, que no precisa casi formación, con el que llegan a todas partes y que hacen atractivo con anuncios donde utilizan a personas famosas que nos aconsejan su compra, cuando es público y notorio que esos famosos igual anunciarían calcetines de lana en verano, pues el sudor elimina toxinas, si con ello les pagan su caché.
Somos capaces en suma, de creer que el teléfono nos soluciona el problema, cuando lo único que hace es abaratar un coste inicial, que muchas veces y por desgracia, llegado el momento se paga con creces, cuando no con lágrimas. El médico por teléfono no cura, hay que ver, oír y tocar al paciente para estudiar el problema y dar la solución apropiada y aún así se equivoca en ocasiones. En el seguro hay que ver al interlocutor, establecer un lazo de confianza, dejarse aconsejar ante un siniestro y llevar de la mano en su resolución, el cliente no está preparado casi nunca para preguntar aquello que le conviene, por ello ese profesional cercano, le explica sus derechos, le pone sobre aviso de los problemas que pueden presentarse, le alerta de plazos y finalmente le resuelve el problema en vía amistosa o le deriva a la judicial, pero sin que sufra menoscabo alguno el derecho del asegurado. Hay mucho listillo que piensa el ahorro que ha obtenido al dejar su seguro tradicional y acto seguido, mucho perjudicado que por vergüenza mal entendida no reconoce su error y alerta a los demás con su experiencia. Canales alternativos tiene que haberlos en todos los aspectos de la vida, negarlo sería de necios, pero quienes se presentan como alternativa, no tienen que hacer gala de algo que no es cierto, dar como panacea y exclusivo algo que no lo es, EXCEPTO EN EL PRECIO.

Jaime Cantó Martínez